Alimentación Anticáncer

Cuando se habla de alimentación anticáncer nos referimos al conjunto de medidas y de hábitos que debemos tener presentes en nuestro estilo de vida para prevenir y tratar el cáncer en nuestro organismo. El cáncer es una patología que conlleva a consecuencias muy dramáticas, cuyas cifras de afectados a nivel mundial va cada vez más en crecimiento, influyendo notablemente sobre la expectativa de vida de las poblaciones. En esta consulta de nutrición, no sólo nos enfocamos al diseño de la dieta de un paciente con cáncer. Sino que para nosotros, es de vital importancia crear conciencia de que la alimentación anticáncer debe implementar un nuevo enfoque en nuestra manera de vivir, ya que, solo de esa forma podemos influir realmente en la prevención de ésta terrible enfermedad y contribuir de manera efectiva al éxito terapéutico multidisciplinario que implica el tratamiento asertivo de quienes padecen cáncer que requieren adecuados planes alimentarios y soporte nutricional.

De tal modo, que la alimentación anticáncer no se limita solamente a lo que se debe o no comer, sino a ver la vida de una manera diferente, implementando todo lo que nos nutre como seres humanos, elevando por completo nuestro nivel vibracional, regulando y haciendo consciente lo que consumimos por vía digestiva, pero también, lo que consumimos a través de nuestras emociones, hábitos y manera de desenvolvernos diariamente.

Indicaciones anticáncer

Son algunos de esos aspectos válidos que debemos considerar para prevenir y para tratar el cáncer. De hecho, en el caso de personas con cáncer ya establecido, son medidas que se necesitan llevar a cabo simultáneamente con los tratamientos farmacológicos de otros especialistas, tales como oncólogos o médicos internistas, ya que, en éste caso representan el soporte que se brinda desde la especialidad de nutrición y en la vida para trabajar en equipo en la recuperación exitosa del paciente.

1. Evaluación antropométrica que oriente al mantenimiento de un peso corporal saludable dentro de límites normales. Hasta ahora ha sido bien documentado que una de las enfermedades que secundan a la obesidad es el cáncer. De por si, el sobrepeso y la obesidad son una enfermedad y con ella se desarrolla un estado general de síndrome metabólico que trae como consecuencias innumerables patologías crónicas para el organismo.

2. Diseñar un plan alimentario adecuado a las necesidades individuales que contemple el consumo de productos ecológicos provenientes de la naturaleza, sacando por completo de la dieta diaria todos los alimentos de origen industrial como los alimentos procesados y ultraprocesados.

3. La alimentación anticáncer debe contener alimentos producidos por la naturaleza por lo menos 600 gramos de frutas y vegetales variados al día en una persona promedio. Una alimentación sana debe estar basada principalmente en alimentos sanos, que son aquellos que produce la naturaleza y que son perecederos como las frutas, verduras y hortalizas.

4. No comer carnes rojas ni procesadas. Aunque en pacientes con diagnósticos de cáncer lo mejor es adoptar una alimentación fundamentalmente vegetariana, es motivo de discusión entre muchos especialistas, dado que cuando trabajamos en la terapia alimentaria teraéutica y de soporte nutricional debemos tomar en cuenta todo el conjunto de elementos, deficiencias e insuficiencias a la que puede estar sometido o que padece adicionalmente cada caso clínico en particular. Por lo que se pudiera permitir un máximo de dos raciones por semana de carnes blancas magras (solo el contenido de masa muscular sin tejido graso) como aves (pollo, pavo, pato, codorniz), cerdo, conejo u ovinos, criados de forma doméstica no industrializada con alimentación natural, sin modificaciones genéticas, aditivos hormonales u otros químicos que alteran el ciclo de vida de los animales. Asimismo, pescado preferentemente pequeños, azules, de mar, porque su alimentación salvaje ha estado fuera de la manipulación y tratamiento humano, aparte su tiempo de vida corto minimiza su exposición a la contaminación ambiental.

5. No consumir lácteos procesados. En el caso de pacientes con cáncer, los lácteos están prohibidos y solamente están indicadas las leches vegetales de elaboración casera o artesanal, ya que, están contraindicados todos los productos envasados de fabricación industrial. Sin embargo, en personas que solo requieran planes de alimentación preventiva que no padecen de cáncer se les permite el consumo de leche de origen animal, como la de vaca u ovinas, recién ordeñada y previamente hervida, lo que muchas veces se ve sujeto a biodisponibilidad para las personas. Pero, en ningún caso es correcto indicar leches pasteurizadas o deshidratadas envasadas industrialmente.

6. Reducir el consumo de sal y utilizar solamente sal marina en nuestras preparaciones. No utilizar sal refinada en nuestra alimentación.

7. No fumar ni consumir drogas.

8. No consumir alcohol.

9. Dormir 8 horas, para crear la rutina de un sueño reparador, es necesario acostarse y levantarse temprano, permitiendose la adaptación a un ritmo circadiano que garantice el descanso adecuado.

10. Realizar actividad física, que le permita al cuerpo activar el metabolismo conservando su naturaleza de movimiento.

11.Exponerse al sol en horas tempranas de la mañana preferiblemente, unos 15 a 30 minutos.

12. Utilizar herramientas emocionales que nos permitan manejar y evitar someternos a estrés
En tal sentido, debemos estimular una mentalidad anticáncer que favorezca el establecimiento de relaciones afectuosas con familiares y amigos. Asimismo, reencontrar nuestra espiritualidad y aplicar criterios propios de neurolingüística, favorece una mejor conexión con nosotros mismos y a ver la vida de otra manera, el practicar técnicas de relajación, yoga y meditación durante algunos minutos diarios, nos ayudan a tratarnos nosotros mismos y a tratar a los demás de forma asertiva, con bondad, consideración, compasión y empatía.

Factores relacionados con la nutrición que aumentan el riesgo de padecer cáncer

– El sobrepeso y la obesidad.

– Índices de grasa corporal excesivos.

– Consumo de carnes rojas, embutidos, procesadas y ultraprocesadas.

– Alimentación diaria de carga glucemica elevada.

– Tabaquismo y alcoholismo.

Factores relacionados con la nutrición que reducen el riesgo de padecer cáncer

– La lactancia materna prolongada, es decir, exclusiva hasta los 6 meses y con ablactacion o inclusión progresiva y progamada de alimentos saludables a partir de los 6 meses con lactancia incluida hasta los 2 años de edad. Lo que resulta beneficioso y protector de los sistemas inmunologicos de la madre y el niño.

– El consumo de alimentos vegetales ecológicos, como frutas y verduras, que proveen de vitaminas, minerales y oligoelementos. Tales como los carotenos y betacarotenos, la vitamina C, calcio, rivoflavonoides, entre muchos otros.

– Fibra alimentaria.

– La actividad física moderada.

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